miércoles, 22 de julio de 2009

...Pero él no fue tan vacilante en sus movimientos. Sus brazos se cerraron en torno a mi cintura y me apretó con fuerza contra su cuerpo. Sus labios aplastaron los míos, pero los sentí suaves. Los míos ya no buscaron su lugar en los suyos, sino que siguieron también su camino propio.
Como antes, fue como si el tacto de su piel, sus labios y sus manos se hundieran a través de mi suave y dura piel hasta llegar a mis nuevos huesos y al mismo centro de mi cuerpo. No me había imaginado que pudiera amarlo más de lo que lo había hecho hasta ahora.
Mi vieja mente no hubiera sido capaz de soportar un amor tan excesivo. Tampoco mi corazón hubiera sido lo bastante fuerte para haberlo aguantado.
Tal vez ésta era la parte de mí que se intensificaría en mi nueva vida...
Recordaba algunas cosas que antes había experimentado, como entrelazar mis dedos en su pelo o trazar los planos de su pecho, pero algunas otras eran nuevas. Él era nuevo, para mí. Era una experiencia completamente distinta que me besara sin miedo y con tanta fuerza...


Algún día lo sentí. Algún día lo sentiré nuevamente.

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